Mi vida (como) tímida

Una vez me dedicaron una canción

Trucos para pasar desapercibido

Siguiendo con mis series de listas (1, 2, 3 y 4 anteriormente), hoy presentamos la más esencial de todas ellas. Imprescindible, diría yo. Si han transcurrido meses y meses desde el inicio de la andadura de este blog, y es ahora cuando decido hablar sobre el tema, es porque creo haber recopilado material suficiente, y por tanto he podido reunir gran cantidad de observaciones, todas ellas directísimas y de primera mano. Como de costumbre, los puntos elaborados constituyen líneas de posibles estrategias, más que sugerencias de comportamiento. Esto último lo reservamos a los profesionales. Por tanto, su aplicación puede ser llevada a término con éxito, o todo lo contrario. Sin más preámbulos:

* Empecemos por los códigos cromáticos. Es realmente un aspecto fundamental. Lo ideal son las gamas tierra, beige, o grises, combinadas entre sí. El negro también puede estudiarse como posibilidad, pero nunca debe estar presente en más de una pieza, porque entonces el efecto logrado varía desde una equívoca elegancia a un aire demasiado siniestro, y ninguna de esas posibilidades cumple nuestros objetivos. El azul marino puede plantearse como un buen sustituto, pero de nuevo, no debe abusarse de él. En cuanto a tintes y maquillajes, solo lo realmente imprescindible, es decir: maquillar pieles excesivamente pálidas, y teñir cabellos llamativos (dícese de melenas rubias y cobrizas). Vale decir que los complementos son totalmente innecesarios. La discreción es la máxima.

* Nos hemos fijado en la apariencia externa; detengámonos ahora en la conducta visible. Repasaré solamente los puntos básicos: mantente alejado de grandes y pequeños grupos de personas, recuerda que el contacto social prolongado es indeseable al máximo, pero aún así nadie debe descubrir tus verdaderos sentimientos (así que: en tu trabajo/facultad/instituto/cole, no se habla a no ser que te pregunten, no se sonríe demasiado a menudo, y no se admiten invitaciones a ningún tipo de bacanales y/o orgías camufladas); en transporte público, lo mismo (no se cede el asiento, no se charla con nadie, nunca se levanta la vista del suelo o libro o periodicucho gratuito, y por supuesto, se elige asiento individual siempre que sea posible); en ambientes familiares, ídem de ídem (la salud de la abuela importa un carajo, lo mismo da que da lo mismo los estudios de tu prima, y el nuevo cáncer de tu tío no es de especial interés; asimismo, el cocido de la tía abuela Amparito nunca merecerá un halago); por último, huelga decir que no tocamos el tema de las amistades porque damos por hecho que NO tenemos ese problema (si es tu caso -lamentable- aún tienes remedio; recuerda poner pegas siempre, hablar por enésima vez de tus estúpidos gustos musicales/cinematográficos, y nunca interesarte por eso que llaman “salir de copas”). Pero ojo, debe haber un equilibrio correcto entre misantropía y aparente normalidad de la conducta. Que noten que no eres muy sociable, pero solo hasta un límite aceptable. No eres el alma de la fiesta, pero eres “buena gente, en el fondo”.

* Ahora pasamos a un punto más complejo: los pensamientos acerca de uno mismo. El mantra a repetir: “ESO nunca saldrá bien, lo sé”. El autoconvencimiento de que nada merece la pena también es esencial. Todo ello conduce a un estado permanentemente convulso, lo que puede atemperarse con unas sanas dosis de melancolía; todos sabemos que el pasado siempre fue (y será) mejor. De ese modo, desaparece toda motivación que podría conducirnos a querer destacar (ERROR). Y la guinda realmente definitiva es algo tan sencillo como lo que sigue: nunca confieses tus pensamientos en voz alta. Me explico: crear una válvula de escape a través de conversaciones con otras personas, no hace sino incrementar el problema principal contra el que luchamos: ganar atención por parte de los demás. Y peor aún, podría llevarnos a desechar nuestros temores, ciertos en el fondo, y a desear un peligroso cambio en nuestra hoja de ruta.

* Por último, unas pequeñas pinceladas en lo tocante al ámbito biológico-sociocultural. Integro ambos en el mismo apartado porque creo firmemente en su interdependencia. Así pues, nos vemos abocados a combatir a un tiempo connotaciones culturales e impulsos primarios. Para que la coartada sea perfecta, podemos permitirnos pequeñas licencias. Eventualmente, formaremos una familia, nos casaremos o incluso podremos tener una posición respetable en sociedad (esto último lo dudo mucho). Pero los deseos profundos seguirán estando encaminados a alcanzar el Nirvana del vacío. No engañarse.

3 comentarios »

  Gozerra wrote @ Febrero 24, 2008 at 8:58 pm

No todo es malo en esto de pasar desapercibido para esconder nuestra timidez. Algo bueno tiene :P

http://www.20minutos.es/noticia/353303/0/timido/amante/cortejo/

  Carlos wrote @ Marzo 3, 2008 at 5:00 am

Me parece muy paranoico.

  Le Kobe wrote @ Junio 25, 2008 at 11:42 pm

buenos tips, algunos ya los habia puesto en practica, jamas pense que llegaria a encontrarlos en la red; pues a los que nos sentimos y vivimos asi, se nos trata de forzar a cambiar…………….. Aunque estemos bien asi…

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