
Los que no han conocido esta condenación no pueden comprender lo seductora y terrible que es a la vez. [...] Sentir una necesidad desesperada de los otros que hace replegarse sobre sí mismo en lugar de conducir al contacto con ellos es sentir simplemente la locura. Sentir que uno mismo rechaza todo lo que desea más profundamente, experimentar el deseo como una forma de rechazo, es dudar del propio sentido común de uno. El amor es ferozmente desdeñado. La propia estima, implacablemente despreciada. Entre tanto el eros lo impregna todo en un vasto desierto de desinterés. Sin embargo, estas transacciones aparentemente absurdas se producen con la total convicción y toda la apariencia de una necesidad completa. Es, en efecto, milagroso que sus víctimas no se enfurezcan y chillen, sino que, por el contrario, laven los platos, lleguen al trabajo a la hora y sonrían al cajero.
STEPHEN KOCH, Andy Warhol Superstar.
