
Cuando seguimos hablando de trastornos mentales, tenemos en mente otros tipos de hechos: los conflictos personales e interpersonales tales como la angustia, el desempleo, las dificultades o desviaciones sexuales, la discordia marital o familiar, la estupidez, las fobias, la incultura, las inhibiciones y demás problemas de la condición humana. Se piensa entonces que la vida es armónica y que los conflictos son causados por psicopatologías subyacentes que es preciso curar para ser felices. Esta es la versión pseudocientífica actual de la psiquiatría y la psicología clínica convencionales. No obstante, me parece más realista aceptar de una vez por todas que la vida es, en sí, una ardua tragicomedia, y que lo que llamamos salud mental (que prefiero llamar virtud o salud espiritual) es un largo y tortuoso camino de aprendizaje cotidiano.
Anti-psiquiatría. Deconstrucción del concepto de enfermedad mental
Adolfo Vásquez Rocca
