Mi vida (como) tímida
Una vez me dedicaron una canciónFAQ
Todo es farsa… Cuando habláis mentís con la punta de la lengua. No os atrevéis a desnudar vuestras almas… Pero ahora tenéis que oírme por última vez… Por última vez digo… Acérquese usted también, camarero, inclínese y contemple el negro abismo del alma humana. Herf se aburre. Todos os aburrís… Sois como moscas aburridas que zumban contra el cristal. Creéis que el cristal es el cuarto. No sabéis lo que hay de negro en el interior…
Manhattan Transfer, JOHN DOS PASSOS.
En cierto modo, la comprensión de que no había nada que esperar tuvo un efecto saludable para mí. Durante semanas y meses, durante años, durante toda mi vida, de hecho, había estado esperando que algo ocurriera, algún acontecimiento intrínseco que transformase mi vida, y en aquel momento, inspirado por la desesperanza de todo, sentí como si me hubieran quitado un gran peso de encima. (…) Mientras caminaba hacia Montparnasse, decidí dejarme llevar por la corriente, no oponer la menor resistencia al destino, como quiera que se presentase. Nada de lo que me había ocurrido hasta entonces había bastado para destruirme; nada había quedado destruido, salvo mis ilusiones. Personalmente estaba intacto. El mundo estaba intacto. Mañana podría haber una revolución, una peste, un terremoto; mañana podría no quedar ni un alma a la que recurrir en busca de compasión, de ayuda, de fe. Me parecía que la gran calamidad ya se había manifestado, que no podía estar más auténticamente solo que en aquel preciso momento. Tomé la determinación de no aferrarme a nada, de no esperar nada, de vivir en adelante como un animal, como un depredador, un pirata, un saqueador.
Trópico de Cáncer, HENRY MILLER.
Yo era entonces, con mis dieciocho años, un chico poco corriente, precoz en unos sectores y muy retrasado y desorientado en otros. Cuando me comparaba con los demás, me sentía unas veces orgulloso y satisfecho de mí mismo pero otras deprimido y humillado. Unas veces me consideraba un genio, otras un loco. No conseguía compartir las alegrías y la vida de mis compañeros, y me hacía reproches y cábalas como si estuviera irremediablemente separado de ellos y se me negara la vida.
Demian, HERMANN HESSE.
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Monstruos
Dícese de aquello que me aterroriza, por este orden: la Parca, la soledad, la ausencia de cordura, y hablar en público.
Aficiones
Pequeñas cosas con que disfruto: la naturaleza, el Arte, el mar, las búsquedas
estúpidas en Internet y el “daydreaming”.
Proyectos
Planes para un futuro lejano: vivir un tiempo en alguna ciudad
asiática, tipo Shangai o Tokyo.
Deseos
5 ideas para soñar: primeras marcas a precio de saldo, un concierto de Radiohead, más gente con “duende”, publicar un libro.
Rarezas
Cosas que los demás no entienden de mí: nunca llevo el móvil encima, mi música es para oídos exigentes y mis horarios de comida no son de este mundo.
Otros
Tonterías que me divierten:
elegir de una lista (imaginaria) el perfecto “gentleman” para una boda en Las Vegas.
“Ignora el tímido que muchos de los que lo ven pasar con indiferencia o envidia padecen su misma preocupación.” GREGORIO MARAÑÓN

